Todas las vacunas que se están administrando en nuestro país son seguras. No obstante, la vacuna AstraZeneca es la que ha registrado un mayor porcentaje de efectos secundarios entre la población.
Entre los síntomas experimentados tras la inoculación destacan: dolores de cabeza, cansancio general y fiebre. Asimismo, otros efectos adversos experimentados son dolor e hinchazón en la zona de la inyección y mareos.
No obstante, en los ensayos previos de la vacuna no se observó una gran diferencia en el porcentaje de efectos secundarios respecto a otras. Esto lo explicaría el hecho de que tan elevado número de síntomas esté relacionado con el segmento de población al que se administra y no con la vacuna como tal.
AstraZeneca es una vacuna que no puede utilizarse en nuestro país para inocular a mayores de 55 años. Esto se debe a la falta de datos que existen sobre este segmento de población en los ensayos clínicos. De esta manera, se está utilizando para inmunizar a grupos prioritarios con edades inferiores a la anteriormente mencionada: sanitarios, cuidadores, docentes, policías, etcétera.
Así, Pfizer y Moderna son las dos marcas con las que se está inoculando a las personas más vulnerables. Por esta razón, los efectos adversos de AstraZeneca se están experimentando en mayor medida entre la población joven.
Presentar síntomas como el dolor de cabeza y la fiebre tras una vacuna es totalmente normal, puesto que nuestro organismo fabrica durante el proceso un alto porcentaje de anticuerpos. Además, en este proceso los jóvenes producen muchos más anticuerpos que en las personas de edad más avanzada debido a que su sistema inmunitario está más debilitado. Por ello, esa es la razón por la que los estos efectos secundarios se presentan más en las edades menos elevadas.