Los objetivos en el tratamiento de la escarlatina tanto en adultos como en bebes son prevenir la fiebre reumática aguda, reducir la propagación de la infección, prevenir la glomerulonefritis pos estreptocócica y las secuelas supurativas (por ejemplo, adenitis, mastoiditis, etmoiditis, abscesos, celulitis), y acortar el curso de la enfermedad.
La antibioticoterapia es el tratamiento de elección para la escarlatina. Aún se debate en la literatura si los antibióticos previenen la glomerulonefritis pos estreptocócica.
La penicilina (o amoxicilina) sigue siendo el fármaco de elección (todavía no existen casos documentados de infecciones estreptocócicas del grupo A resistentes a la penicilina). Una cefalosporina de primera generación puede ser una alternativa efectiva, siempre y cuando el paciente no tenga ninguna reacción anafiláctica documentada a la penicilina. Si este es el caso, la clindamicina o la eritromicina se pueden considerar como una alternativa. Sin embargo, algunas cepas de estreptococos del grupo A pueden no ser susceptibles a los macrólidos.
Por lo tanto, en esta situación, es crucial ponerse en contacto con el laboratorio de microbiología con respecto a la sensibilidad del organismo a los antibióticos macrólidos. Por lo general, se recomienda un ciclo de tratamiento de 10 a 14 días, y debe notarse una mejoría clínica después de 24-48 horas de inicio del antibiótico.
Se deben obtener cultivos donde se sospechen organismos distintos de la bacteria estreptocócica. El sarpullido descamativo que sigue es auto limitado, con solo emolientes necesarios para la atención.
Si la odinofagia que acompaña a la faringitis estreptocócica es especialmente grave, la hospitalización puede estar justificada para la hidratación intravenosa y los antibióticos.
En este momento, no existe una vacuna para los estreptococos del grupo A. Para minimizar el contagio, los niños con escarlatina no deben regresar a la escuela ni a la guardería hasta que hayan completado las 24 horas de tratamiento con antibióticos y estén mejorando clínicamente.
La higiene de las manos y el mantenimiento adecuado de la higiene ambiental deben ser altamente reforzados.
Si el diagnóstico no está claro, se recomienda consultar con un dermatólogo. Para complicaciones graves, se debe consultar a un especialista en enfermedades infecciosas. Se puede recomendar la derivación a un otorrinolaringólogo para la amigdalectomía en pacientes con faringitis recurrente.
Se recomienda una evaluación de seguimiento para garantizar la resolución de la infección primaria. Algunos pacientes reportan prurito asociado con la erupción descamativa. Los antihistamínicos orales y los emolientes generalmente son suficientes para controlar el prurito.
Por lo general, el tratamiento para la escarlatina es el mismo que para la faringitis estreptocócica. Su médico le dará antibióticos a su hijo. Es importante que ella termine todo. No debe volver a la escuela ni a la guardería hasta que haya tomado el medicamento durante al menos 24 horas y ya no tenga fiebre. Asegúrese de informar a los proveedores de cuidado diurno y a los compañeros de clase que pueden haber estado expuestos.
Su médico puede sugerir otros tratamientos que podrían ayudar:
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