Nunca falla. Estar mucho tiempo disfrutando de un buen baño y de repente ... salir con lasyemas de los dedos arrugadas como una pasa. ¿Por qué ocurre esto?
Empezamos con un sencillo y curioso experimento. Rellena un cubo de agua y tira unas semillas al fondo. Ahora intenta cogerlas ... seguramente te costará un poco. Pero espera unos minutos más, mantén la mano en el interior del agua hasta que aparezcan las clásicas arrugas en las yemas de los dedos. Lo intentamos ahora? Adelante, seguro que notas que, de esta manera es mucho más fácil coger cosas pequeñas en el fondo del cubo.
Los científicos de la Universidad de Newcastle dicen que se trata de una reacción biológica. Dichos arrugados mejoran enormemente las facilidades para coger objetos mojados que se encuentran bajo el agua.
Son arrugas que aparecen de manera instintiva con el contacto del agua y que se deben básicamente a la constricción de los vasos sanguíneos que tenemos bajo la piel. La finalidad?Mejorar la manipulación de los objetos húmedos.
Y por qué queremos nosotros coger cosas bajo el agua? Para comprenderlo debemos mirar en el pasado: nuestros ancestros además de cazadores eran recolectores, y una parte importante de los frutos y de las semillas las cogían en ambientes húmedos. Para ello, era inmensamente útil no sólo disponer de unas yemas de los dedos bien arrugadas para poder conseguir estos objetos, además las arrugas en los pies eran muy útiles para caminar con más firmeza sobre terrenos resbaladizos.
Los científicos nos dicen que el efecto es muy similar a las ruedas de los neumáticos de los coches, cuantos más dibujos, cuantas más grietas, mayor sujeción al suelo. El símil es muy acertado. Lo curioso es que, hoy en día, esta función no nos sirve demasiado.
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