Los culés se estrenaban en la jornada del martes en la Champions League 20/21, y el equipo conseguía lavar la pobre imagen del pasado fin de semana. Un FC Barcelona, con un ojo en el 'Clásico', lograba una abultada victoria frente al Ferencvaros húngaro (5-1).
Casi setenta días habían pasado de la debacle de Lisboa frente al Bayern Múnich. En la vuelta del Barcelona a la Champions, de aquel aciago día, a la noche de ayer, la diferencia fue que el mejor del mundo si estuvo. Leo Messi comandó a la caballería juvenil del Barsa de Koeman. Pedri, Ansu Fati, Demebelé y Coutinho fueron el resto de la lista de goleadores. No fue un partido brillante, acorde un poco a la restructuración del equipo, pero recuperan sensaciones positivas de cara al clásico del sábado.
El comienzo del partido no hacía presagiar nada bueno. El campeón húngaro salió sin miedo al Camp Nou, y en el primer tramo del partido estuvo muy cerca el 0-1. Un gol anulado por fuera de juego y un remate al larguero despertaron al conjunto catalán. Y a lo 'Juan Palomo', Messi se lo guisó y se lo comió. Carrera de Leo para dejar atrás a dos rivales y acabar provocando un penalti que él mismo convertiría. A partir de ese momento fue un monólogo del FC Barcelona. Por detrás del argentino jugaron Fati, Coutinho y un desbordante Trincao. El equipo blaugrana fue un rodillo y antes del descanso se marchó 2-0.
A la vuelta de vestuarios fue todo un popurrí de acontecimientos. Propio de un partido roto, pronto comenzaba el carrusel de cambios de cara al partido contra el Madrid. El único contratiempo del partido sería la expulsión de Pique, que se perderá el partido contra la Juventus de Cristiano Ronaldo. Conseguían maquillar el marcador los húngaros de penalti, pero ya rozando el final Pedri se estrenaba como goleador en Champions con 17 años y Demebelé marcaba la manita. El francés expulsaba brotes verdes en su vuelta al ruedo y Messi recuperaba sensaciones después de un ajetreado verano.
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