El Real Murcia llegaba con la moral por las nubes y consciente de que la victoria ante el Granada B lo aupaba a los puestos nobles. Recuperaban andaluces y murcianos el partido atrasado de la primera jornada, tras un brote de coronavirus en el filial nazarí. Los granadinos le dieron la vuelta al tempranero gol de Chumbi (1-2).
En la vuelta al Enrique Roca, el equipo de Adrián quería mejorar la sensaciones del partido en Lorca, pese a la victoria. Desde un inicio si se veía otra cosa en el campo. De nuevo no hubo un control del juego por parte de los granas, con un gran Youness y un Yeray del que todavía se le espera más. Pero si se percibía más seriedad, más finos en los pases y mucho más metidos en el partido.
A veces la cosecha da frutos, y en esta ocasión llegó el fruto en el 16'. Chumbi conseguía culminar una jugada que inició Toril. El aguileño anotaba el segundo gol de la temporada para él, y confirmaba que los delanteros granas están en plena forma y son la nota positiva del comienzo de curso. Desde ese momento, sin desplegar un fútbol excelso, pero si lograron los granas dar mejores sensaciones que su rival. No sufrieron hasta el descanso y anularon al un Granada B sin ideas y asfixiado en la presión.
Todo cambió tras el descanso, en parte por mérito del filial, pero también por mucho demérito del Real Murcia. Le bastó al equipo visitante con dar un paso adelante, no exagerado, en el control del juego, la presión y algún acercamiento a la meta de Tanis para asustar y desmontar a los granas.
Cuando las cosas pueden torcerse, seguro que lo hacen y por desgracia el Enrique Roca tienda a sufrirlo de más. Un gol de córner en el 66' y otro tan solo 5' después, fue suficiente para darle la vuelta al marcador y que al Real Murcia se le hiciera de noche en el campo. Y no porque el sol se escondiera por el cabezo cortado. Montoro y Miguel García fueron los goleadores de los andaluces.
Aun quedaba tiempo de reacción claro, pero ni los cambios surgieron efecto, ni ayudó Antonio López con su expulsión. El lumbrerense no midió su entrada y apuntillaba las opciones del Real Murcia de buscar algo más. No inquietó mucho la portería de los nazaríes hasta que el arbitro decretó el final. David Segura y Pedrosa demostraron querer más, y tener más que dar al equipo.
Oportunidad de oro la desperdiciada por los chicos de Adrián Hernández ante el filial de Granada FC. Tres puntos que los habrían aupado a las plazas de ascenso, y con un partido de menos. El Real Murcia sigue buscando su guía de estilo y su objetivo definido esta temporada.
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