La sumisión química está en boca de todos, pero es algo que lleva ocurriendo desde hace tres años en España. Se contabilizan 162 casos desde entonces, pero el aumento reciente de los casos inyectados ha encendido todas las alarmas. Por ello, te vamos a dar unas claves para evitarla, y cómo actuar en caso de ser una víctima.
La sumisión química consiste en la administración de sustancias químicas para manipular la voluntad de la víctima sin su consentimiento ni conocimiento, con fines delictivos. El 79% de los casos de violación han sido consumados bajo el efecto de ésta sumisión mediante drogas blandas o duras.
Actualmente, se está utilizando una aguja subcutánea (de las más pequeñas) para inyectar éxtasis líquido, ketamina o escopolamina. Todavía se desconoce con certeza el tipo de tóxico por la corta vida media de este producto.
Éstas drogas tienen la capacidad de inhibir la consciencia de la víctima, creando lagunas en su futuro despertar. Además, al metabolizarse y eliminarse rápido, suponen una dificultad añadida para ser detectadas cuando la víctima acude a los servicios sanitarios.
Sus signos y síntomas principales son: confusión, alteraciones visuales, somnolencia, alteraciones de la motricidad y del equilibrio, alteración de la conciencia, náuseas o vómitos y mareos.
Además de sus efectos, por si fuera poco, a través de esta inyección, se añaden otros factores de riesgo que no han sido nombrados anteriormente, como el riesgo infeccioso, al utilizar una aguja contaminada, con el que se podrían contagiar enfermedades como el VIH o la hepatitis B, dependiendo de la profundidad y de tiempo de exposición.
Aquí, quiero dejarte algunos consejos para prevenirlo.
Si a pesar de lo anterior, has sido víctima de esta práctica delictiva, te dejo una serie de pautas para que sepas qué hacer y cómo actuar.
1-. Dar la voz de alarma. Avisar a amigos, camareros y dueños del local de que se ha sentido un pinchazo.
2-. Llevar a la víctima a un lugar seguro. Nunca dejarla SOLA.
3-. Llamar a la ambulancia y a la policía. Debe quedar constancia de lo ocurrido, además de realizar pruebas y dar soporte sanitario a la víctima.
Según los nuevos protocolos hospitalarios, se realiza un examen toxicológico y se activa protocolo de atención a la agresión sexual en caso de sospecha. Si además ésta sumisión se realiza inyectando la sustancia, se activa el protocolo de pinchazo accidental, para la prevención de enfermedades infecciosas.
Por último, añadir que se han detectado casos en los que las víctimas no son conscientes de esta sumisión hasta el día siguiente, cuando se encuentran en la piel una herida similar a la del pinchazo de una aguja. Si es así, también debes dar parte a las autoridades.
Esperamos que ésta información te haya servido de ayuda, y recuerda que la prevención es el mejor tratamiento.
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