Las recuperaciones de final de curso siempre se han dicho, en algunos casos, que son milagrosas, sobretodo cuando hablamos de una gran cantidad de asignaturas. Pero más complicado es aun cuando, ni el alumno en cuestión, acude a las clases, eso ha pasado en un instituto de Sevilla.
La polémica está servida, porque ya han sido varios los profesores que han denunciado presiones para subir la nota a estudiantes, y no solo en una ocasión. Concretamente estamos hablando del instituto de Sevilla Félix Rodríguez de la Fuente, quien ha aprobado de golpe a un alumno de 2º de la ESO las ocho asignaturas suspendidas que tenía a pesar de que ni siquiera iba a clase.
La familia, en este caso la madre, acudió al final de curso a reclamar esas asignaturas suspensas de su hijo, argumentando que se podría haber hecho una excepción. Subir alguna décima en un examen o ayudar en alguna materia complicada, esas son excepciones entendibles, otra cosa era la propuesta de la madre. ¿Su defensa?, el niño, presuntamente, padecía de asma y por ello no acudía a clase.
El expediente de absentismo escolar ya estaba formulado por parte del centro y la Junta de Andalucía estaba al tanto del asunto, ninguno tenía algún tipo de documentación que validara ese asma. Aunque para la Consejería de Educación "ser asmático no le imposibilita acudir a clase".
Tras la reclamación de la madre se volvieron a reunir el claustro de profesores, ratificando los suspensos al haber intentado contactar con el entorno de la familia y haber seguido la legislación vigente. El niño se presentó a algunos exámenes y también realizó algún que otro trabajo, aunque para los profesores no era suficiente. Unos días despues volvieron a reunirse tras una llamada de la directora.
Según el periódico El Mundo, la directora del centro contactó con los profesores para decirles que debían aprobar al alumno "porque si no iban a tener problemas". Presuntamente una amenaza de un inspector de educación acusando de que saldría adelante un recurso que aseguraba no haber dado al alumno la atención debida.
Pese al enfado de los docentes, los ocho suspensos se convirtieron en aprobados más rápido que la ceniza en polvo. Las actas no engañan, las fechas tampoco, y para la Consejería nunca había habido "un caso tan llamativo", la investigación está abierta para conocer las verdaderas razones.
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