Nuevos datos sobre la investigación por la muerte de Wafaa Sebbah apuntan que murió asfixiada y con las extremidades atadas. Sin embargo, los expertos aún no logran determinar si fue por sofocación al taparle la boca con las manos o porque David Soler, el presunto asesino, le cubrió la cabeza con cinta aislante.
Este nuevo caso de violencia machista se conoció la semana pasada tras encontrar el cuerpo sin vida de una joven de 21 años. Este fue localizado muy deteriorado en un pozo de una finca en Carcaixent (Valencia). Fue el propio detenido, David, de 30 años, el que confesó los hechos.
En el momento en que fue encontrado, el cuerpo de Wafaa Sebbah presentaba las extremidades atadas y la cabeza cubierta. Además, la joven fue tiroteada con una escopeta de perdigones. No obstante, todavía no se ha podido determinar si fue antes o después de la muerte. En total son cinco los impactos que mostraba en unas zonas que aunque no la habrían causado la muerte, sí reflejan el ensañamiento y el terror que tuvo que pasar la joven antes de morir.
Por su parte, la Guardia Civil sostiene que David Soler pudo agredir sexualmente a la fallecida. Este es un hecho difícil de demostrar puesto que la autopsia está resultando complicada tras permanecer dos años hundida a 20 metros de profundidad en un pozo. Este no cubrió permanentemente con agua todo el cadáver.
Cuando sacaron el cuerpo del agua estaba desnudo de cintura para abajo y con el sujetador cortado.
Los investigadores se disponen este miércoles a vaciar el pozo donde fue encontrado el cuerpo de Wafaa Sebbah. Con ello, pretenden encontrar el resto de la ropa que no hallaron en el registro de la finca donde se cometió el crimen.
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