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Todos hemos oído alguna vez historias de leyendas urbanas que se cuentan y no se sabe si pasaron de verdad o alguien se las inventó un día. Muchas de ellas, parten de un hecho real, pero se han ido reinventando y cambiando a medida que la gente las iba contando.
Pues bien, ahora os contamos 3 leyendas urbanas que son reales y han pasado de verdad:
Hay personas que han sido enterradas en vida
Durante el siglo XVIII y XIX, no era extraño que algunas personas fueran enterradas vivas sin querer. La medicina no estaba tan avanzada como ahora y se podía confundir una persona en coma por muerta. Se habían dado bastantes casos de gente que había sido finalmente enterrada sin haber muerto.
La leyenda urbana dice que por eso, se habían encontrado cadáveres con largas barbas y uñas muy largas. También ataúdes rascados por la parte interior para que la persona había intentado salir.
No son leyendas urbanas, cosas como estas realmente pasaban. Sabiendo esto, durante aquellos años se crearon unos ataúdes de seguridad que llevaban una campana. Esta tenía un cordel atado a la mano del muerto. De esta manera, si realmente no estaba muerto y despertaba, podría hacer ruido con la campana y el podrían salvar.
Anestesia consciente:
Se dice que hay un 0,02% de la población que la anestesia no le reacciona como la mayoría de las personas. Así que una vez se les ha anestesiado, pierden la capacidad de moverse, gritar y comunicarse, pero están plenamente conscientes. Lo notan a pesar del dolor que pueden llegar a sentir es insoportable. Pero no pueden hacer nada.
Es verdad esta leyenda. Esto puede ocurrir, pero es muy poco habitual. De hecho, se dice que sólo puede suceder en 1 de cada 45.000 operaciones.
El hombre sin rostro de Pittsburgh:
La leyenda urbana cuenta que hace años, un hombre sin cara paseaba por las calles de Pittsburgh buscando niños. Una historia que durante años aterrorizó mucha gente que vivía en la ciudad.
En realidad, esta no es una leyenda urbana. Es verdad. Aunque no es exactamente como se explica. El hombre sin rostro era Raymond Robinson. Por culpa de un rayo que le cayó encima, el hombre quedó con la cara totalmente desfigurada. Es por eso que sólo salía de casa durante la noche para que nadie lo viera. Sabía que su apariencia podía causar pánico a la gente de la calle y evitaba salir de día.
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