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Finlandia siempre ha sido el país en el que hay que fijarse cuando se trata de ética y educación, especialmente para los niños. El país escandinavo también se ha distinguido a menudo en términos de escuelas con sus programas de vanguardia, como el bilingüismo ya en las primeras clases.
Con el fin de hacer de las escuelas un entorno más seguro, Finlandia ha concentrado sus esfuerzos en los últimos años en la lucha contra el acoso escolar y ha descubierto un método para combatir este fenómeno generalizado que se está copiando en todo el mundo.
La intimidación es una forma de comportamiento violento, psicológico o físico contra personas a las que el intimidador considera un blanco fácil. La intimidación es un verdadero azote de la escuela moderna: si bien es cierto que las conductas violentas ya estaban presentes en los últimos años, en los últimos 10 ó 15 años la intimidación se ha expandido como un incendio forestal y se ha vuelto cada vez más agresiva. La UNESCO ha declarado recientemente que alrededor del 35% de los niños han sufrido actos de intimidación contra ellos mismos. Por estas razones, desde 2007, las escuelas finlandesas han adoptado el programa KiVa.
KiVa, el nombre del programa finlandés contra el acoso, significa "Kiusaamista Vastaan", que significa "antiacoso". El objetivo es concienciar a los alumnos sobre el peligro del acoso escolar y ponerse del lado de los más débiles y no de los más fuertes. El programa consta de 4 puntos:
Los estudiantes que participan en el programa reciben unas 20 lecciones: a los 7, 10 y 13 años de edad. Esto se debe a que el acoso es una actitud que se desarrolla a partir de diferentes dinámicas dependiendo de la edad.
El método KiVa ha sido un gran éxito en Finlandia, razón por la cual muchas otras escuelas de todo el mundo también lo han adoptado. Lamentablemente, el programa no está presente en todas las escuelas, pero los padres ya pueden luchar contra el acoso por su cuenta. Sólo tienes que seguir unos pasos pequeños:
2- Asegurarles que no son responsables de lo que está sucediendo.
3- Informar a los profesores.
4- Obtener ayuda de un psicólogo que pueda liberar a los niños de la carga que soportan.
La intimidación es ahora un azote, pero al tomar conciencia de ello, ¡puedes combatirla!
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