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Torsten Kremser vivió una buena vida en Hamburgo, pero no se sintió feliz: "Mi vida estaba en orden, pero sentí que algo faltaba. Había perdido de vista mis sueños. Y me di cuenta de que tenía que ponerme en marcha y hacer que sucediera.

En Kenia, durante uno de sus viajes, se encuentra con una realidad dramática y conoce a Mama Dolfine, una mujer africana de 62 años que había perdido a sus hijos y soñaba con crear un lugar para albergar a los muchos huérfanos de Kisimu, su ciudad.
Movida por su historia, Torsten decide ayudarla y comienza a ocuparse del proyecto. Así nació el Centro Educativo Korando.
Torsten lanza una campaña de recaudación de fondos y comienza los trabajos de construcción del centro con la ayuda de la población local.

El orfanato está inspirado en un proyecto de Steve Areen en Tailandia y consiste en estructuras de cúpula de un hermoso color amarillo brillante.
Las estructuras se construyen según criterios de sostenibilidad, utilizando materiales locales y reciclados.
Las grandes ventanas utilizan iluminación y ventilación natural
El agua es calentada por paneles fotovoltaicos que alimentan el sistema de iluminación LED para la noche.

Hay pequeños huertos y huertos en los alrededores.
Hemos dado al centro una estructura única", dice Torsten, "El objetivo es atraer la atención del mundo y recibir apoyo para hacer el espacio más sostenible y hacerlo crecer para acomodar a más niños víctimas de la violencia".
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