Los niños a parte de tiernos, llenos de inocencia, ingenuidad también son honestos y ocurrentes, tanto que a veces nos pueden llevar a apuros, tal como le pasó a esta mujer llamada Tara Wood, madre de 7 niños, escritora y ama de casa, la cual publicó en Facebook una conmovedora historia, que se volvió viral, acerca de una de una de sus hijas llamada Norah, que estaba cumpliendo 4 añitos de edad, ese día llamo 'viejo' a un señor en el supermercado.

Norah le dice a su mama Tara, un día antes de su celebración, que le agradaban las personas de avanzada edad porque tenían la piel suavecita, su forma tranquila de caminar le gustaba y que quería demostrarle su amor incondicional antes de que partieran al cielo.

Al siguiente día, fueron al mercado a comprar unos pastelitos; estaban en el pasillo de los detergentes cuando de repente se encuentran a un hombre de avanzada edad y Norah le dice: “Hola viejo, hoy estoy de cumpleaños”. Tara, asombrada y apenada por lo que su hija acababa de decirle al señor desconocido, no esperaba la reacción que éste tomaría...
Resulta que el desconocido al escuchar esto, se devuelve y la mira a los ojos fijamente y respondió: “Hola, pequeña damita, ¿Cuántos años cumples?”, la niña le responde su edad y le pregunta su nombre, él le dice: “dime Dan”.

La madre esperaba otra cosa totalmente diferente a esto pero no fue así, se instalaron a hablar, el anciano y la niñita, por unos minutos como si se conocieran desde hace mucho tiempo y luego cada uno siguió su camino por separado. Posteriormente, se lo encontraron de nuevo en otro pasillo y se tomaron fotos con él.

Tara fascinada por este acontecimiento escribe la anécdota en Facebook, poco tiempo después recibe un mensaje del mismo Dan, le cuenta que hacía poco tiempo de haber perdido a su esposa, y que desde entonces se sentía muy solo y triste. Pero que lo ocurrido ese día con Norah le cambió la vida, sus palabras fueron: “Gracias, ese ha sido el mejor día que he tenido en mucho tiempo. Me ha hecho muy feliz la señorita Norah.”

El día de la primera visita se encontraron con una casa muy ordenada y a él lo vieron muy bien arreglado, se notaba la emoción y el entusiasmo por parte de Dan de recibirlas en su casa. También había colocado en la mesa hojas y colores para que Norah se entretuviera durante su estadía.

Después de eso siguieron las visitas, Norah pregunta todos los días por él. La realidad es que se ha vuelto parte de la familia. Dan asegura que la niña lo curó y le devolvió la esperanza a su vida.

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