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OpenAI ha logrado resolver el enigma de Navier-Stokes en 88 horas con 10.000 agentes de IA
La empresa OpenAI ha anunciado que su modelo interno, respaldado por aproximadamente 10.000 agentes de inteligencia artificial, ha resuelto el complejo problema de Navier-Stokes en un tiempo récord de 88 horas. Este problema es considerado uno de los grandes enigmas abiertos de las matemáticas y forma parte de los siete Problemas del Premio del Milenio, planteados por el Clay Mathematics Institute.
El desafío de las ecuaciones de Navier-Stokes, que describen el comportamiento de fluidos como el agua y el aire, ha eludido a los científicos durante generaciones. La solución propuesta por OpenAI sugiere que estas ecuaciones pueden desarrollar una singularidad en tiempo finito, un tema que ha sido objeto de debate durante décadas.
Desde la formulación de estas preguntas hace dieciocho siglos, la inteligencia artificial ha presentado una posible respuesta a uno de los problemas más complejos de las matemáticas modernas. Las implicaciones de esta solución son vastas, ya que las ecuaciones de Navier-Stokes tienen aplicaciones en campos tan diversos como la ingeniería aeronáutica, la predicción meteorológica y el estudio de la circulación sanguínea.
El trabajo de OpenAI comenzó el 1 de septiembre, tras recibir información sobre avances en los Problemas del Milenio. La compañía desarrolló un modelo interno más potente que GPT-6 Astra y lo aplicó a los problemas abiertos. La investigación sobre Navier-Stokes fue la que mostró mayores avances, culminando con la colaboración de 10.000 agentes de IA que trabajaron simultáneamente, intercambiando mensajes y explorando diferentes líneas de razonamiento.
El coste de esta operación fue significativo, con una inversión que asciende a varios millones de dólares en capacidad de computación, cifra que se estima es mil veces mayor que la invertida en otros resultados matemáticos previos de la empresa.
El anuncio ha generado una controversia en la comunidad científica. Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, investigador de Anthropic, habían estado trabajando en cuestiones relacionadas con las ecuaciones de dinámica de fluidos. Buckmaster ha expresado dudas sobre si OpenAI ha seguido una línea de investigación relacionada con su trabajo y ha planteado interrogantes sobre el uso indirecto de materiales generados mientras utilizaban productos de la compañía.
OpenAI ha negado haber utilizado las indicaciones o demostraciones de estos investigadores para guiar a sus agentes, aunque ha reconocido que no puede descartar que datos derivados del uso de sus productos hayan contribuido a mejorar sus modelos. Esta controversia añade una nueva dimensión al debate sobre la autoría científica y el papel de las empresas que proporcionan herramientas de IA a la investigación.
Este avance en el ámbito de la inteligencia artificial y las matemáticas no solo marca un hito en la resolución de problemas complejos, sino que también plantea preguntas sobre la colaboración y la ética en la investigación científica. Para conocer más sobre los desarrollos en ciencia en la Región de Murcia, visita nuestra sección de Ciencia.
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