En ese corto tiempo el niño sufrió grandes lesiones en su vista, ya que la retina del ojo y la mácula se quemaron con la luz del láser. Ocasionando una pérdida del 75% del total de la visión.
Mientras Armitage revisaba y le preguntaba al pequeño que sentía su respuesta fue que en el momento del accidente no sintió dolor, pero que después casi no podía ver nada. Esto se debe a que la mácula es una zona con mucha sensibilidad.

Lo más lamentable del caso es que no tienen solución ni siquiera con anteojos, debido a que el láser ocasionó daños permanentes, y ahora solo tiene un 25% de su visión “normal”.



