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Quien circule estos días por la autovía RM-2 o la RM-23 encontrará desvíos. La Consejería de Infraestructuras y Desarrollo Territorial ha comenzado las obras de mejora de la seguridad vial y refuerzo del firme en ambas carreteras regionales, con una inversión de 1,2 millones de euros y un plazo de ejecución de tres semanas.
Los trabajos arrancaron el lunes 2 de noviembre. Durante las obras, el tráfico se mantiene mediante desvíos provisionales por la calzada en la que no se trabaja, que estarán señalizados.
RM-2, en Alhama de Murcia:
RM-23, en Totana:
Las obras consisten en fresar el firme existente y extender dos nuevas capas de mezcla bituminosa: una intermedia de 5 centímetros y otra de rodadura de 3 centímetros. En total se emplearán unas 15.000 toneladas de aglomerado. También se renovarán las marcas viales.
La Consejería enmarca la actuación en la conservación preventiva de ambas vías y como continuación de los trabajos realizados el año pasado.
La RM-2 tiene 36 kilómetros y une la A-7 en Alhama de Murcia con la A-30 a la altura del enlace de Lobosillo y Torre Pacheco. Permite el tráfico entre Cartagena y Andalucía sin pasar por Murcia y da acceso a los polígonos industriales de Alhama y Fuente Álamo. Según los datos de la Comunidad, soporta cerca de 3,8 millones de vehículos al año.
La RM-23 conecta la RM-2 con la RM-3 y enlaza el Valle del Guadalentín, el Campo de Cartagena y la costa de Mazarrón. Registra en torno a 3,3 millones de vehículos anuales.
Mientras duren los trabajos, conviene reducir la velocidad al llegar a los desvíos, respetar la señalización provisional y prever algo más de tiempo en los trayectos, sobre todo en las horas de más tráfico.
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