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La Guardia Civil investiga a un ganadero de Calasparra como presunto responsable de tres robos de ganado en explotaciones de Cehegín, Caravaca de la Cruz y Mula, en los que desaparecieron alrededor de 50 ovejas y cabras.
Al hombre se le atribuye un presunto delito continuado de robo con fuerza en las cosas. La investigación sigue abierta y los agentes no descartan nuevas implicaciones ni el esclarecimiento de más hechos.
Agentes del Equipo ROCA, especializado en delitos en el medio rural, y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) inspeccionaron la explotación del investigado. Allí localizaron unos 50 animales de procedencia dudosa, además de crotales y dispositivos electrónicos de identificación.
Según la Guardia Civil, el ganadero presuntamente retiraba estos identificadores para ocultar de qué granjas procedían las reses.
Los investigadores sospechan que, una vez trasladados a su finca, los animales se vendían a restaurantes o a otros ganaderos sin la documentación sanitaria obligatoria. En algunos casos, siempre según la investigación, se sacrificaban en la propia explotación y la carne se vendía a particulares.
Durante la inspección, los agentes detectaron además diversas irregularidades sanitarias y administrativas en la explotación.
Los crotales y los identificadores electrónicos son obligatorios en el ganado ovino y caprino. Permiten saber de dónde procede cada animal y seguir su historial sanitario, algo clave para frenar enfermedades y garantizar que la carne que llega al consumidor ha pasado los controles veterinarios.
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