Ya hemos empezado con la rutina y necesitamos ahorrar tiempo, también en la cocina.
En infinidad de ocasiones, tardamos más en pensar ¿Que cocino?, que en hacerlo
Una receta sencilla, que además es fácil de conservar y es ideal para tener en el frigorífico como recurso.
La facilidad de elaboración y lo económica que resulta, son otros aspectos que la hacen atractiva.
El primer paso es, enharinar los muslos de pollo, asegurándonos de que ha quedado un cubrimiento regular.
En una sartén, ponemos un chorro generoso de aceite de oliva y lo ponemos a calentar, añadimos dos ajos enteros.
Añadimos el pollo y durante unos 5 minutos aproximadamente, mantenemos a fuego medio. Salpimentamos por ambos lados y seguimos rehogando, hasta conseguir que quede dorado.
Cuando esté completamente dorado, vertemos en la sartén el zumo de limón y un poquito de romero y dejamos cocer a fuego lento, de nuevo unos 5 minutos.
Es el momento de añadir el azúcar y el chorrito de ron, vamos moviendo con una cuchara de madera, hasta que la salsa empiece a hacer burbujas.
Añadimos el caldo de pollo y dejamos cocer a fuego lento, unos 15 minutos, sin dejar de remover.
Pasado el tiempo de cocción, retiramos el pollo y los ajos, añadimos harina a la salsa unas 3 cucharadas y batimos para que quede una salsa homogénea y espesa.
La forma de servir es sencilla, colocamos el pollo y vertemos la salsa sobre él, al gusto.
Si nos sobra salsa, podemos guardarla en el frigorífico, incluso en el congelador. En cualquier otro momento, podemos hacer pollo a la plancha y servirlo con esa salsa, lo que dará contundencia y sabor a este plato, siempre recurrente.
Otra de las maneras de conseguir, un plato sano, fácil, ideal para la dieta y económico, es dejar la noche antes, los trozos de pollo ( muslos o pechuga) en dados o filetes metidos en un recipiente con limón y hierbas aromáticas, como el romero o tomillo.
Al día siguiente, ponemos un chorrito de aceite en la sartén, salpimentamos y doramos. En 5 minutos, tendremos listo un plato con todos los nutrientes necesarios, acompañado de una ensalada, como guarnición es perfecto.
Las vitaminas del limón, empiezan a ser necesarias, cuando la época de catarros está a punto de llegar, también deshacernos de los kilitos de más, que nos ha dejado el verano.
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