Cuando veía tiburones, no nadaba. En lugar de eso, procuraba pescarlos. Empleó los restos del pájaro que había cazado como cebo. El primer tiburón que mordió el anzuelo no medía más de un metro. El tiburón sujetó el cebo y tiró del sedal con mucha fuerza, mas de antemano, Poon había trenzado la cuerda del sedal, conque tenía más espesor y resistencia. Asimismo había envuelto sus manos en una tela para poder pescar a la bestia.
El tiburón le atacó una vez lo había logrado montar en la balsa, con lo que empleó la garrafa de agua, que estaba llena de agua de mar por la mitad como arma. Tras someter al tiburón, Poon Lim lo cortó y lo abrió. Entonces se tomó la sangre de su hígado. No había llovido a lo largo de días, y no tenía agua. La sangre alivió su sed. Él cortó múltiples filetes y los secó al sol, un manjar de Hainan. Poon asimismo debía lidiar con las quemaduras del sol, el mar de mares, y la agonía de ver a ciertos navíos pasar en la distancia. Al comienzo, un cargador pasó no lejísimos de donde estaba, sin verlo, entonces asimismo contempló una patrulla de aeroplanos de los U.S.A. pasar cerca.
Poon creía que no le salvaron por ser chino. Asimismo sabía que era habitual que los navíos alemanes dejaban náufragos que emboscaban a los oponentes. Un navío-O bien alemán vio al pobre Poon, mas no le salvó. Poon contó los días haciendo nudos en una cuerda, mas tras pasar tanto tiempo en el mar decidió que carecía de sentido contar los días, y comenzó a contar las lunas llenas. No obstante, tras ciento treinta y tres días en el mar 3 pescadores brasileiros descubrieron la balsa.




