Pues la preparación es doble, los gastos son dobles y la felicidad también es doble. Shellie y Greg han convertido su hogar, en un pedacito de cielo en la tierra, y no dejarían que nada les arrebatara la dicha que ahora mismo sentían.
Pero la vida les tenía preparada otra sorpresa, esta vez para nada agradable, que le daba un giro inesperado a la historia de su embarazo y a sus vidas.

En un ecosonograma, parte de su control mensual de rutina, su médico descubrió que los mellizos, tenían una particularidad, estaban unidos por el tórax, es decir, eran siameses. Con nulas esperanzas de vida según el diagnóstico médico, el aborto era necesario.



